¿Que cómo fue, señora...?
Cómo son las cosas cuando son del alma
Ella era muy linda y él era muy hombre,
y yo la quería y ella me adoraba;
pero el hecho sombra se me interponía
y todas las noches junto a su ventana
fragantes manojos de rosas había
y rojos claveles y dalias de nácar.
Y cuando las sombras cubrían las cosas
y en el ancho cielo la luna brillaba,
de entre las palmeras brotaba su canto
y como una flecha a su casa llegaba.
