
Era yo ignota: mas Colón un día
requirió su ministerio al mar de Atlante,
y a la imperiosa voz del navegante
el velo se rasgó que me cubría.
Entonces una ilustre monarquía
de anhelos generosos rebosante,
me engarzó cual riquísimo diamante
en la corona que su sien ceñía.
requirió su ministerio al mar de Atlante,
y a la imperiosa voz del navegante
el velo se rasgó que me cubría.
Entonces una ilustre monarquía
de anhelos generosos rebosante,
me engarzó cual riquísimo diamante
en la corona que su sien ceñía.