¡Ojos, oh dulces ojos compasivos,
melancólicos, grandes!
Melancólicos sí, pero cargados
de ternuras y dichas inefables!
Ojos que en las tinieblas de mi vida
piadosos me alumbrasteis;
y hoy en mis infortunios y en mis penas
me acompañáis amantes.
Fijos dentro del alma
os llevo a todas partes;
a veces me miráis enternecidos;
y a veces, tristes, cariñosos, graves.
